Tratamiento general de las intoxicaciones

Refiriéndonos al tratamiento general no específico de las intoxicaciones, es decir, del tóxico agente, y para dar una orientación general que convenga a la gran mayoría de ellas, recordaremos lo siguiente.

Tratamiento general de las intoxicaciones

Medidas preventivas generales de intoxicaciones.

Para prevenir muchas intoxicaciones, que se producen de modo casual e inopinado, sobre todo en los medios domésticos, son las preventivas las normas más convenientes:

  • Primero: Guardar todas las medicinas, substancias venenosas y químicas, en lugares fuera del alcance de los niños; y a ser posible bajo llave.
  • Segundo: Guardar sólo substancias comestibles, en luga res empleados para almacenar alimentos.
  • Tercero: Guardar todas las substancias peligrosas en sus envases originales, no transfiriéndolas a frascos sin etiqueta. Y sobre todo a recipientes de uso habitual. En este sentido es muy recomendable la propuesta de la Federación Nacional de Fabricantes de Productos Químicos de Francia, que ha acordado la creación de un tipo especial de botella para los líquidos tóxicos, que tiene la singularidad de ser de color verde y de forma exagonal, señalando en relieve, en cada una de sus seis caras, el tradicional signo simbólico de la muerte: la calavera y las tibias.
  • Cuarto: Cuando acabe la utilidad de las medicinas y de las substancias venenosas, es preciso destruirlas. No deben arrojarse en lugares donde puedan ser alcanzadas por los niños, por los animales domésticos o por personas que puedan suponer contienen dentro algo provechoso para ellos o su venta.
  • Quinto: Cuando se administra al niño una medicina cuyo sabor o color pueda resultarle atractivo, al referirse a ella siempre debe hablarse de la “medicina”, nunca como dulce o licor. Así el niño sabe de lo que se trata y no caben en su imaginación las confusiones.
  • Sexto: No dar ni tomar nunca medicinas en la obscuridad.
  • Séptimo: Siempre que se usen productos químicos, leer detenidamente antes las instrucciones. Y comprobar, además, si el específico es el mismo que consta en la receta dada por el médico. Pues cabe alguna posible confusión al haber sido adquirida.

Tratamiento general de las intoxicaciones.

Siempre que haya ingresado un tóxico en el organismo, es preciso procurar su eliminación, y posteriormente, si se conoce el tóxico, el médico empleará los remedios más eficaces para su neutralización.

Es preciso en los casos de intoxicación avisar urgentemente al médico. Mientras tanto, intentar la expulsión del tóxico, para lo cual, con el paciente estirado sobre su vientre, se le abre la boca y con el dedo se le hacen titilaciones en la úvula, es decir toques en la campanilla de la garganta provocará el vómito de la persona intoxicada. Además pueden administrarse substancias neutralizantes; por ejemplo: magnesia calcinada, leche azucarada, huevos batidos o agua albuminosa que se prepara añadiendo a un litro de agua cuatro a cinco claras de huevo.

Resulta muy útil, en este sentido, administrar el llamado antídoto universal, cuya fórmula es la siguiente:

  • 2 partes de carbón activado (puede sustituirse por dos partes de pan tostado hasta quemarlo).
  • 1 parte de óxido magnésico o magnesia calcinada (una parte de magnesia común).
  • 1 parte de ácido tánico (puede improvisarse con una parte de té fuerte).

De dicha mezcla se pone una cucharada en un vaso de agua caliente. Este antídoto se utilizará en todos los casos en que se desconoce la naturaleza del veneno ingerido. Es preciso no emplear bicarbonato sódico porque, en contacto con los ácidos, desprende gran cantidad de gas carbónico, que puede determinar perforaciones del estómago.

Para completar este tratamiento, el médico puede utilizar otros recursos más efectivos, por ejemplo, provocar el vómito inyectando algunos medicamentos especiales, como la apomorfina.

Una medida eficacísima para las intoxicaciones, por vía digestiva, es el lavado de estómago. Es de la máxima utilidad si se emplea entre las dos y las cuatro primeras horas después de la ingestión del tóxico. Para ello conviene utilizar un tubo grueso de goma. Se introduce por la boca del paciente estando éste echado sobre un costado, con la cabeza baja, y comenzando por evacuar todo lo posible el contenido del estómago. Para lavarlo se recurre al principio a agua sola a 37″, y después puede emplearse una solución de agua albuminosa, hasta que sale completamente limpio el líquido del estómago atacado.

En todos los casos de intoxicación tiene gran importancia el tratamiento del estado de “shock” a base de transfusión de plasma, oxígeno, climatizando el ambiente donde está el enfermo, es decir, manteniendo unas condiciones medias de temperatura, sin calentarlo ni refrigerarlo, dándole tónicos cardiorespiratorios y vasculares.

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