Pericarditis

Concepto de pericarditis.

El corazón está envuelto por una membrana de doble hoja: el pericardio. La inflamación, casi siempre aguda, del pericardio, recibe el nombre de pericarditis. Cuando esta inflamación cura con un defecto originando adherencias entre las dos hojas pericárdicas se produce lo que recibe el nombre de pericarditis crónica constrictiva o sínfisis pericárdica. Así, pues, la pericarditis crónica es una reliquia de pericarditis aguda previa.

Pericarditis aguda.

Se trata casi siempre de una complicación que aparece en el curso de una infección —reumatismo poliarticular agudo, tuberculosis—, o como complicación de diversos estados tóxicos: uremia, o alteraciones vitamínicas : escorbuto.

En las fases iniciales de esta enfermedad —de un modo similar a como decíamos en las pleuresías—, el pericardio se congestiona, se produce un exudado fibrinoso sin que se produzca ningún derrame: pericarditis seca. Pero en una fase más avanzada un líquido seroso invade el espacio que existe entre las dos hojas pericárdicas, produciéndose de este modo la pericarditis con derrame o pericarditis serosa, que, como se comprende, producirá una alteración muy importante en el funcionamiento del corazón.

En la fase de pericarditis seca, el paciente solamente nota una sensación de opresión cardíaca, tendiendo a adoptar algunas posiciones especiales de su cuerpo que le producen menos molestias. El médico confirma el diagnóstico por la auscultación al apreciar un síntoma capital, una sensación de frote que se ha comparado al ruido que se produce al pisar nieve.

En la pericarditis con derrame, el dolor que había al principio disminuye, porque no se produce roce entre las dos hojas inflamadas del pericardio. El diagnóstico se confirma al explorar al paciente radiológicamente, y observar un aumento de la sombra del corazón que toma el aspecto que se ha comparado a una garrafa.
Pericarditis cronica o sinfisis del pericardio.

Casi siempre, como hemos dicho, se trata de reliquias de una pericarditis aguda que curó con adherencias entre las dos hojas del miocardio.

Dichas adherencias producen un bloqueo en los movimientos cardíacos, y a esta alteración se le da el nombre de corazón blindado («panzerhertz» de los alemanes).

Como se comprende, esta enfermedad produce una dificultad a la entrada de sangre al corazón y ello origina un estancamiento de la misma a retaguardia del corazón, o sea, en el territorio de la cava superior, que se manifiesta por hinchazón matutina de la cara, dilatación ostensible de las venas yugulares y color azulado del semblante, así como estasis o remanso de la sangre en el territorio de la cava inferior, que se manifiesta por un aumento de volumen del hígado y gran derrame de líquido en el vientre: la hinchazón de las piernas es escasa.

Tratamiento de la pericarditis.

En la pericarditis aguda será preciso tratar la enfermedad reumática o la tuberculosis o pulmonía que produjeron la complicación pericárdica. En el caso de haber insuficiencia cardíaca se hará un tratamiento oportuno.
Para mitigar los dolores, en la pericarditis con derrame, el médico procederá a la punción del pericardio y extracción de líquido.

Con referencia a la sínfisis del pericardio, el tratamiento médico es nulo y en algunos casos será necesario llegar a la operación, que consistirá en extirpar la cáscara fibrosa que oprime el corazón. Esta operación, que recibe el nombre de «pelado del corazón», o pericardiolisis, ha podido conseguir curaciones espectaculares.

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