Hábitos preventivos de la diabetes

¿Cómo prevenir la diabetes?

El incluir en el día a díauna serie de hábitos preventivos de la diabetes en la vida  de los progenitores de un niño propenso a adquirir la enfermedad, puede reducir en gran medida la incidencia de la enfermedad en los hijos con una alta predisposición a ser diabéticos. Una alimentación cuantitativamente limitada y relativamente rica en proteínas en comparación con las grasas y los hidratos de carbono, promueve un metabolismo más activo y evita, por consiguiente, la aparición de una anomalía en el mismo.

El deporte y tomar el sol en el mar son hábitos preventivos de la diabetes

Por otra parte, también son útiles a este respecto la actividad física, los paseos por el campo, los baños de sol de mar, etcétera, que exaltan la actividad respiratoria, las funciones cardiovasculares, la digestión y asimilación de alimentos y, finalmente, todas las oxidaciones orgánicas, estimulando en definitiva los procesos metabólicos del organismo.

También es oportuno que los padres hagan practicar, en todos los niños predispuestos, algunos tests funcionales y algunos exámenes de laboratorio con el fin de comprobar incluso los menores trastornos del metabolismo de los hidratos de carbono (glucosuria, glucemia, curvas de carga de glucosa, etc.); dichos análisis permiten el diagnóstico precoz de la diabetes e incluso la determinación de los casos de diabetes potencial. Por lo tanto con estos sencillos análisis clínicos se puede evitar o prevenir la aparición de la enfermedad y, además, en los casos en los que se detecte la enfermedad, realizar un estudio del tipo de diabetes y desarrollar el tratamiento más adecuado.

Podemos decir, en resumen, que la misión de los padres es, ante todo, la de realizar cualquier esfuerzo para modificar favorablemente el terreno orgánico de sus hijos, preservándoles de todas las posibles causas (mala higiene física y psíquica, malestares ambientales, errores o excesos alimenticios, etc.) que pueden contribuir a convertir en enfermedad una simple predisposición; en segundo lugar, la de sorprender en sus comienzos o lo más precozmente posible la enfermedad.

Así como el diagnóstico precoz de la diabetes en sus primeras manifestaciones es una razón de éxito en el tratamiento de la mayoría de los casos, una inteligente y prolongada profilaxis evita a menudo la aparición de la enfermedad, o, por lo menos, atenúa mucho los efectos de la misma.