Esclerosis del riñón

Las ideas sobre la esclerosis del riñón han evolucionado en poco tiempo. Al principio se supuso que el empequeñecimiento del riñón y endurecimiento del mismo eran debidos a una inflamación del tejido conjuntivo intersticial y esta inflamación producía una cicatriz retráctil que condiciona­ba el empequeñecimiento del riñón.

Los estudios histológicos han demostrado que la esclerosis del riñón no se produce por tal mecanismo, sino que es una enfermedad que se inicia en los vasos del riñón. Por tanto, las esclerosis renales no son nefritis intersticiales según el concepto antiguo, sino que son, más bien expresado, esclerosis vasculares.

Conviene aclarar que es posible que la citada esclerosis, o endurecimiento de los vasos de! riñón, sea consecutiva a una nefritis o inflamación de las partes glandulares del riñón. En estos casos la esclerosis también es consecutiva a la afectación de los vasos.

Clasificación del la esclerosis del riñón.

De lo explicado podemos deducir que hay dos grandes grupos de esclerosis renal:

  1. Esclerosis de los vasos del riñón secundarias a una nefritis.
  2. Esclerosis de los vasos del riñón primitivas.

En ambos grupos lo fundamental es la esclerosis, o sea: el endurecimiento de las paredes de los vasos pequeños del riñón. Y esta localización en los vasos pequeños, es decir, en los que intervienen en la función de los glomérulos renales, es funda­mental, puesto que la esclerosis de los vasos grandes del riñón, como se origina en la localización renal de la arterioesclerosis, no produce estos riñones retraídos que caracterizan la escle­rosis renal genuina.

Dentro del grupo de las esclerosis vasculares renales consideramos dos modalidades:

  • Una esclerosis más benigna llamada así, no por la impo­sibilidad de producir la muerte del paciente, sino porque altera poco la función del riñón y que jamás es causa de insuficiencia de este órgano, pudiendo sobrevenir la muerte por las posibles complicaciones que acompañan a la hipertensión arterial que estos pacientes padecen: he­morragia cerebral, fallo cardíaco, angina de pecho.
  • Una forma de esclerosis vascular primitiva maligna, por­que la muerte suele deberse al fallo o a la insuficiencia del riñón. Estos enfermos mueren habitual mente de uremia.

La diferencia esencial entre la forma beniqna y esta forma maligna es que en la última, además de las lesiones de endu­recimiento de las arteriolas (es decir, de la arterioloesclerosis), se producen zonas de destrucción en estos vasos (necrosis) y crecimiento o proliferación de la capa más interna de los mis­mos (proliferación endoarterial).

Cuadro clínico de la esclerosis del riñón.

En la esclerosis renal benigna los sín­tomas subjetivos faltan a veces durante años. En algunos enfermos hay dificultad respiratoria al esfuerzo, hinchazón pa­sajera de los tobillos, pesadez de cabeza, o incluso dolores de cabeza. Otros aprecian que por la noche orinan mucho y su orina es muy clara.

La exploración descubre, sobre todo, alteraciones del apa­rato circulatorio: hipertrofia del corazón y aumento de la pre­sión arterial hasta cifras de 20 y 25 cm de mercurio. La presión mínima también está aumentada. Se trata de una presión arte­rial que no se logra reducir por el reposo ni por los medica­mentos.
La orina es de un color claro, ya que el riñón pierde su capacidad de concentración y suele ser abundante, de dos a cinco litros por 24 horas (lo normal es litro y medio en 24 ho­ras).

Sienten necesidad de levantarse, por la noche, a orinar. En ocasiones presentan la orina teñida con sangre, consecuen­cia de hemorragias del riñón. Mientras la insuficiencia del riñón sea compensada por el aumento de cantidad de orina eliminada (poliuria), el estado general se conserva, pero más tarde van apareciendo una serie de signos de déficit orgánico: los enfermos presentan un as­pecto pálido y se vuelven anémicos (hipertensión pálida que contrasta con la roja de la hipertensión esencial). Posterior­mente pueden añadirse trastornos en el ojo como consecuencia de la hipertensión arterial.

Finalmente aparecerán síntomas de insuficiencia cardíaca progresiva con disminución de la canti­dad de orina, dificultad respiratoria e hinchazón de las extre­midades inferiores, dilatación cardíaca y accesos de edema agu­do de pulmón, preferentemente nocturnos.

En oposición a esta forma menos grave hay la forma maligna, que se origina preferentemente en las intoxicaciones por el plomo, en la sífilis, aunque en muchos casos la causa real se nos escapa.

Ésta es una enfermedad que ataca con preferencia a los individuos jóvenes, con un curso evolutivo rápido y grave, que se inicia como una hipertensión arterial maiigna sin manifes­taciones clínicas del riñón, pero que pronto presentan una insu­ficiencia de riñón grave con aumento de la presión arterial, hipertrofia del corazón, alteraciones oculares debidas a !a hiper­tensión y alteraciones urinarias que nos indican la alteración difusa de los glomérulos. Por lo general la muerte sobreviene por uremia.

Post actualizado con la ultima información relacionada con esta enfermedad, si se producen nuevos cambios los añadiremos en los próximos días.

Deja un comentario