¿Cómo curar la gastritis?

¿Qué es la gastritis o cómo curar la gastritis? A las inflamaciones difusas del estómago les damos el nom­bre de gastritis.

Causas de la gastritis.

Muchas enfermedades infecciosas metabólicas endocrinas y del hígado suelen causar gastritis acompañantes.

Los motivos locales que acostumbran determinar la infla­mación del estómago son: los alimentos muy calientes o muy fríos; los manjares copiosos o con excesivas especias; los ali­mentos escasamente masticados, por defectos en la dentadura, las substancias excesivamente azucaradas, las bebidas alcohó­licas, el café, el té, el chocolate, el uso de purgantes, el mismo tabaco, y todos los tóxicos y cáusticos conocidos, incluyendo los medicamentos irritantes. También la falta de vitaminas A y B, puede producir gastritis.

Cuadro clínico de la gastritis.

1. La gastritis catarral o empacho gástrico febril es una modalidad aguda de gastritis, muy fre­cuente, que se produce tras una comilona intensa y de haber fumado mucho. Se manifiesta por náuseas, vómitos, pesadez en el estómago, dolor de cabeza y vértigos y al día siguiente el enfermo aparece con una lengua saburral, discreta febrícula, y pérdida completa del apetito.

2. Gastritis agudas infecciosas son todas aquellas que apa­recen en el curso de una enfermedad infecciosa general, con unos síntomas parecidos al descrito anteriormente.

3. Gastritis aguda flemonosa es un absceso que supura y se produce a menudo por una irritación traumática. Por ejem­plo, una espina de pescado que se clava en la mucosa del es­tómago, con lo cual los gérmenes que residen en éste pueden inocular las paredes de la viscera. También puede ser conse­cuencia de una infección séptica, que provenga de un punto alejado.

El diagnóstico, dentro de la evolución de la enfermedad sép­tica, es bastante difícil.

4. Gastritis por cáusticos: la ingestión de ácidos fuertes, álcalis u otras sustancias irritantes (arsénico, sublimado, fenol, fósforo y anestésicos por Inhalación) puede determinar una gastritis cáustica con quemaduras de la mucosa, vómitos (que a! principio son residuos alimenticios y después pueden ser san­guinolentos) con diarrea abundante, mucosa o incluso hemo- rrágica. que traduce la llegada del cáustico al intestino y reper­cusión, sobre el estado general, muy intensa, provocando el es­tado de colapso.

5. Gastritis por exceso de ácido, con retraso de evacua­ción: es lo que antiguamente llamaban hiperclorhidria. Los pa­cientes aquejan molestias gástricas del tipo de pesadez, con un predominio del dolor cuando están en ayunas: «dolor de ham­bre», o al terminar la digestión «dolores tardíos». Estos enfer­mos conservan a menudo el apetito y aun lo aumentan, pero el miedo a sufrir dolores, hace que lo eviten y demoren. Sienten náuseas y regustaciones ácidas. El estreñimiento es habitual en ellos.

También tienen múltiples molestias, por repercusión sobre el estado general, como son: dolor de cabeza durante las di­gestiones, insomnio, trastornos cardíacos y pulmonares, palpita­ciones, dificultad respiratoria, sobre todo durante la digestión.

6. Gastritis hemorrágicas. Ante una hemorragia proce­dente del estómago evidentemente hay que pensar en la úlcera, si bien es posible que sangre el estómago sin que haya una ver­dadera ulceración, por un proceso puramente congestivo.

7. Gastritis de los anémicos. Una serie de enfermedades de la sangre, como la anemia perniciosa o la clorosis, pueden determinar alteraciones en el estómago por atrofia parcial o difusión del mismo.

Se confirma el diagnóstico en ios mencionados casos tan sólo con el análisis del jugo gástrico, que demuestra una dis­minución del ácido clorhídrico.

Tratamiento para curar la gastritis.

En las gastritis agudas debe el enfermo someterse a dieta absoluta, para procurar un descanso del es­tómago; o, como máximo, algunos alimentos mucilaginosos. En los días sucesivos: caldo de carne, pescado hervido, arroz blanco. Si en el estómago hay acúmulo de alimentos irritantes, se procederá al lavado de estómago seguido de un laxante de sales efervescentes.

En la convalecencia será conveniente em­plear protectores de la mucosa del estómago: por ejemplo el vino de condurango, la tintura de genciana y otros astringentes.

En las gastritis crónicas, ante todo, es preciso combatir la causa que puede haberlas producido. En cuanto a la dieta, debe ser blanda, comiendo poco y varias veces al día. Se prohibirán los irritantes (café, alcohol, tabaco), así como los alimentos fuertes, como la caza, las carnes fritas, salsas, grasas y mayo­nesa. Después de comer es conveniente que el paciente se eche una media hora con aplicación de calor en la boca del estó­mago.

El médico colaborará eficazmente recetando, en los casos en que hay retraso de la digestión gástrica por déficit de ácido, un preparado a base de ácido clorhídrico diluido: unas 20 go­tas en un vaso de agua que se tomará ¡unto con las comidas.

Si por el contrario hay exceso de acidez se recurrirá a los alca­linos y antiácidos (óxido de magnes;o, hidróxido de aluminio coloidal, trisilicato de magnesio, etcétera).

Vitaminas A y B,a en las formas con anemia y además ad­ministración de extractos de hígado y hierro.

Deja un comentario