Combatir el insomnio sin fármacos

Comenzamos a combatir el insomnio sin fármacos. Damos por supuesto que los que han leido hasta aquí, ya saben lo suficiente sobre el cómo y el por qué del insomnio como para empezar a plantearse remedios y soluciones en el caso de que lo padezca o prevenirlo si cree que a él también le puede suceder.

Combatir el insomnio sin fármacos

Primeros pasos para combatir el insomnio sin fármacos

Basta con que, a la luz de lo expuesto, el lector haga un auto-examen de su vida y de su estado físico y mental y se proponga luego servirse mejor a sí mismo. Pero en este capítulo vamos a ser más explícitos que el dejar al lector que saque sus conclusiones y a presentar una pequeña guía de lo que las personas pueden hacer por sí mismas para prevenir o para curar el insomnio y de lo que la medicina y la psicología les ofrecen para conseguir el mismo objetivo.

A un insomníaco le quedan dos recursos, 0 aprovecha el tiempo que no puede dormir, o combate el insomnio atacándolo en sus orígenes. En el primer caso, puede aprovechar el tiempo dedicándolo a un reposo muy útil mientras espera tranquilo a que el sueño llegue por sí solo -y esto vale sobre todo para los insomnios cuya curación es tan problemática que escapa a toda posible solución- puede emplear el tiempo que no duerme en actividades que supongan poco trabajo y le sean de utilidad, como escuchar música o aprender algo pasivamente.

Pero ni esos tipos de insomnio ni esas soluciones son nuestro objeto. Aquí se trata de aprender algo que pueda servirnos para curar sobre todo ese insomnio que alguna vez padecemos todos en nuestra vida, sea cual sea la causa que lo produzca.

Lo ideal, quede claro desde ahora, sería poder dormir sin necesidad de tomar ningún fármaco. Es sabido que los fármacos crean hábito sobre todo en aquellas personas que tienen trastornos de la personalidad y, si lo único que vamos a conseguir tomándolos es hacernos más dependientes de algo por la misma razón por la que padecemos el insomnio, para ese viaje no necesitábamos alforjas (aunque algunos enfermos tengan que llevarlas porque no queda otro remedio). El insomníaco debería saber -una vez más tiene que quedar claro- que puede hacer mucho por la curación de su insomnio sin tener que recurrir a las píldoras. Además el hecho de que consiguiese volver a dormir por sus propios medios, constituye un doble refuerzo de la personalidad porque, al mismo tiempo que el no dormir no afectaría su equilibrio, ganaría una confianza inapreciable en sus posibilidades. Exactamente el círculo contrario a ese otro vicioso de consecuencias tan nefastas.

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