Causas del insomnio

Al hablar de las causas del insomnio hay que tener en cuenta en primer lugar el temperamento individual. Los vagotónicos son personas que se duermen más fácilmente que los simpatotónicos. Ser perteneciente a un tipo, o a otro, tiene influencia en la predisposición al insomnio.

Causas del insomnio

El miedo a no dormir, una de las más importantes causas del insomnio

La aprehensión y el temor al no dormir ya visto es otra de las causas más frecuentes de insomnio y bastante dada a reproducirse en un círculo vicioso.

En las páginas destinadas a explicar por qué nos dormimos quedó claro que una de las razones más importantes era la disminución de los estímulos ambientales que llegaban a los centros cerebrales. Vimos también cómo la persona que duerme no es inconsciente sino que permanece en un estado de alerta disminuida con un modelo ambiental que le permite dejar de lado lo que se reconoce como familiar o no peligroso. Fuera de ese modelo se sitúa lo molesto, o lo que es lo mismo todo estímulo lo suficientemente raro o fuerte como para resultarnos desagradable.

Si queremos dormir hemos de huir de todas aquellas condiciones exteriores que sean negativas para conseguir aislar nuestra mente de su exterior. Esas condiciones, si son muy acusadas, o la persona se encuentra con predisposición a no dormir, pueden ser causa de insomnio. Son las llamadas causas exógenas y también son las más evitables.

Hay quienes consiguen dormirse en cualquier sitio sin importarles las condiciones en que lo hacen ni el mundo que les rodea. Otros, en cambio, no aguantan el ruido de un mosquito porque se empeñan en maldecir al animalito que pasa zumbando a su alrededor. Estos últimos son los clásicos protagonistas de la escena del gato maullando en el tejado y ellos en la ventana apuntándole con una zapatilla.

Las ciudades modernas y más aún las construcciones de hoy, son todo lo menos adecuado para librarnos de uno de los factores más molestos causantes del insomnio: los ruidos. Quien más, quien menos, ha sido alguna vez vecino malhumorado e insomne o juerguista de la habitación de al lado. El vivir todos juntos en casas separadas por papeles de fumar es ya una razón suficiente para que, en más de una ocasión, pasemos una noche en vela por culpa del toca-discos o el niño del de al lado.

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