Cáncer del intestino

Cáncer del intestino delgado.

El cáncer de esta localización y refiriéndonos sobre todo al diagnóstico precoz, suele mostrarse por síntomas no característicos.

Los datos o procedimientos diagnósticos más útiles para descubrir un cáncer intestinal son el examen de las heces en busca de hemorragias ocultas persistentes y el estudio radiológico del intestino (si bien éste es tan sólo eficaz en la mitad de los casos).

Por lo general, cuando se descubre este tumor, está muy desarrollado y produce ya síntomas obstructivos en cuyo caso la cirugía es menos efectiva.

Lo mismo que decíamos sobre el cáncer de estómago, el único tratamiento eficaz es la extirpación quirúrgica radical en los estados precoces.

Cáncer del intestino grueso.

Incluimos aquí el cáncer de colon y el cáncer de recto. Insistiendo sobre todo en el diagnóstico precoz, recordaremos que el síntoma más común es el dolor, particularmente si ei tumor asienta en el colon derecho. Con frecuencia el dolor no es intenso, sino más bien una sensación de peso, otras veces es un dolor vivo y en algunos casos se trata de un dolor rítmico relacionado con la ingestión de alimentos.

También es muy frecuente el cambio en el ámbito intestinal, especialmente en los tumores del colon izquierdo, es decir, que un individuo con tendencia habitual al estreñimiento, de pronto cambia su ritmo de evacuación y efectúa las deposiciones con una mayor frecuencia y facilidad. En cambio, aquellos que evacúan con facilidad, inopinadamente, presentan un estreñimento persistente y obstinado.

En el colon derecho la diarrea es ligeramente más frecuente que el estreñimiento. Del mismo modo, la presencia de sangre roja y moco en las deposiciones y la combinación de heces liquidas y sólidas en la misma deposición, indican que el tumor asienta en el colon distal o en el recto.

Además de las investigaciones de las hemorragias ocultas y del estudio histológico de las deposiciones en busca de células cancerosas, el diagnóstico se establece por el tacto rectal y la exploración rectosigmoidoscópica en los tumores de las partes más distales del intestino grueso, así como por los enemas opacos y exploración radiográfica para los tumores del resto del colon.

Es preciso tener en cuenta la vigilancia que hay que efectuar en las lesiones precancerosas. Como tales pueden considerarse los pólipos aislados, la colitis ulcerosa, los adenomas papilares y vellosos y la poliposis múltiple congénita, que es una enfermedad de individuos jóvenes que sistemáticamente degenera hacia el cáncer, por lo cual, cuando se le descubre, deberá procederse a la extirpación precoz de todo el colon (colectomía total).

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