Cáncer de la vejiga urinaria

Los tumores malignos de la vejiga urinaria son más frecuentes que los de riñón.

Formas anatómicas del cáncer de la vejiga

Puede considerarse que hay tres modalidades de tumores malignos de la vejiga:

  1. Tumores derivados del tejido epitelial (epiteliomas).
  2. Tumores de origen conjuntivo, entre los cuales los más frecuentes son los fibromas, los sarcomas y los mixomas.
  3. Tumores musculares, es decir, originados a expensas de las fibras musculares lisas de la vejiga.

Diagnóstico del cáncer de la vejiga.

El síntoma más característico de estos tu­mores es la hemorragia procedente de la vejiga (hematuria vesical). Suele presentarse de un modo intermitente y a veces con largos períodos sin hemorragias, de tal manera que pueden los pacientes explicar que ya hacía meses, o incluso años, que habían observado un tinte rojizo de su orina, pero que por no presentar otra molestia no habían hecho demasiado caso.

La hemorragia sobreviene sin motivo externo, de un modo capri­choso, y a diferencia de la procedente de los tumores del riñón, se produce al final de la micción. Por esto la prueba de las tres copas demuestra que la última posee una orina mucho más subida de color debido a la mayor cantidad de sangre que contiene.

Una serie de trastornos, que se deben a la cistitis acompa­ñante (ver cistitis) , pueden añadirse: dificultad de orinar, mo­lestias al hacerlo, aumento de las ganas de orinar, etc,

A veces cuando está localizado en las proximidades del orificio de salida de la orina, ocasiona dolores intensos, incluso en los intervalos que median entre las emisiones de orina.

En tales casos hay también aumento de la propensión a infectarse la vejiga y ello determina la descomposición del tumor con características de putrefacción, por lo cual la orina eliminada es de un olor muy pútrido, de color pardo grisáceo sucio, muy descompuesta, y casi siempre de reacción alcalina con muchos glóbulos blancos y glóbulos rojos en el sedimento.

A veces pueden observarse, al estudiar hostológicamente el sedimento, pequeños fragmentos del tumor.

El diagnóstico se confirma comúnmente por exploración di­recta de la vejiga o mediante un cistoscopio.

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